Se ha intentado hacer una deconstrucción de actividades científicas o técnicas que, uno creería, no están contaminadas -al menos no en su núcleo- por intenciones personales. En otras palabras, pensamos que la biología, la física, la psicología o la sociología pueden ser ciertas o erróneas, pero no pensamos en general que sus conclusiones y sus metodologías dependan de intenciones ocultas de dominación o de enriquecimiento. Por varias razones, dudo que un intento de reinterpretación de todas las disciplinas científicas tenga mucho sentido, especialmente en el terreno de las ciencias más duras (incluso el mismo Foucault admitía que su proyecto no se aplicaba a la física o la química). Por un lado, está el tema de la circularidad; si intento reinterpretar históricamente el surgimiento de la estadística, por ejemplo, como una manera de instaurar una idea de eugenesia (en el siglo XIX en Inglaterra se propuso hacer ciertas reformas tributarias para que las familias profesionales tuviesen más hijos que las proletarias...con argumentos basados en una estadística recién nacida), entonces al menos debiese creer que mi método histórico, con el que hago la investigación, no está tan contaminado. Además, está el problema del surgimiento versus la permanencia de una idea. Tal vez en el siglo XIX Pearson y Galton sí desarrollaron la estadística con motivos políticos. Con eso explicamos el surgimiento de la idea, pero no explicamos cómo es que, una vez que estos tipos están muertos, sus ideas siguen siendo usadas en dominios muy diversos y muchas veces con lejano eco político (no sé...¿los experimentos con lasers tendrán mucho que ver con política?). Sin embargo, creo que un intento deconstructivo localizado puede tener bastante sentido en algunas ocasiones. Cuando transformo una idea política en un desarrollo técnico o científico, accesible solo a gente con cierta preparación, entonces esta idea se vuelve menos vulnerable. La reinterpretación también me hace sentido a veces porque hay conceptos que ahora tomamos por ultra científicos que en algún momento fueron inventados. Según tengo entendido, el concepto de pedófilo no existía antes de fines del siglo XIX. Y así ocurrió con varias enfermedades mentales que sin duda sirven para clasificar a las personas y que fácilmente pueden tener un transfondo político.
1 comentario:
En la Unión Soviética dentro de la práctica psiquiátrica reiteradamente se castigaba a los disidentes diagnósitcandolos con una especia de esquizofrenia de progreso lento, donde la búsqueda de la verdad y la justicia era visto como un síntoma clave de una personalidad paranoide. Plop.
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